Minimalismo

Cómo reducir tu armario de forma fácil y rápida

Om101 como reducir tu armario

Si te sientes atraído por el minimalismo y motivado para llevar una vida más minimalista, pero no sabes por dónde empezar, tranquilo, es normal, nos ha pasado a todos. A través de esta serie de artículos sobre minimalismo en la práctica, queremos ayudarte a empezar a reducir con sentido, con calma y sobretodo, disfrutando del proceso.

 

En este artículo te explicamos cómo reducir la cantidad de ropa que tienes en el armario de una manera fácil y rápida, sin estrés ni sufrimiento.

Antes de entrar en detalle sobre los tipos de prendas que te puedes desprender ahora mismo, queríamos reflexionar sobre los motivos que nos lleva a acumular.  Esto te puede ayudar a entender un poco más tus hábitos de consumo y a la resistencia interna que puedas sentir en algunos momentos cuando estés haciendo el trabajo C.O.R (Cuestionar – Observar – Reducir) que explicamos en el artículo Cómo empezar con el minimalismo

¿Por qué acumulamos?

Samuel Gavilán explica que solemos acumular por 3 motivos: por ir en piloto automático, por miedo y por apego. Te explicamos cada uno de ellos.

El Piloto automático

Vamos por la vida en modo piloto automático, poco conscientes de nuestras emociones y con la cabeza siempre en otro sitio. No nos damos ni cuenta de lo que compramos ni acumulamos.

Tenemos tan arraigado el hábito de comprar y el utilizar el consumo como vía de escape emocional, que compramos y almacenamos de forma inconsciente.

A todos nos ha pasado de tener en el armario alguna prenda de ropa que nunca nos hemos puesto y que no recordamos cuándo ni dónde la compramos. En este caso, al no haber un vínculo emocional fuerte, desprenderse de ella va a ser más fácil.

El Miedo

El famoso “por si acaso”. Es el miedo a un futuro peor, a que las cosas no nos vaya bien. Este es un sentimiento muy intenso y real en gente que ha vivido una escasez intensa, como muchos de nuestros abuelos que sufrieron años muy duros de guerra y postguerra.

Si estás leyendo estas líneas, seguramente y afortunadamente no te encuentres entre la población que no tiene cubiertas sus necesidades básicas. Nuestro medio viene de la desconfianza en nosotros mismos (“no seré capa de que me vaya bien” o “no confío en mi criterio, puede que cambie de opinión”). Esto es un claro ejemplo de cómo el minimalismo nos puede ayudar a buscar en nuestro interior y describir luces y sombras.

El Apego

El famoso “me sabe mal”. Principalmente relacionado con objetos de otras personas, por ejemplo regalos o de seres queridos fallecidos. El problema es que confundimos objetos por amor. Guardar objetos de personas queridas no hace que las queramos más. El amor se demuestra con atención y con intención, con presencia, con diálogo.

¿Por qué nos cuesta deshacernos de la ropa?

Aunque es una de las áreas en las que se puede hacer un trabajo de reducción sin mucho sufrimiento, la ropa tiene cierta carga emocional. A través de ella estamos comunicando qué tipa de persona somos. Además a veces utilizamos la ropa para buscar la aprobación externa. Y en ciertos ambientes y sociedades, existen estrictos códigos de vestimenta que complican la cantidad y variedad de ropa que necesitamos.

Entonces llegar a un armario muy minimalista con muy pocas prendas, el famoso “armario cápsula”, no es nada fácil ni aconsejable en los primeros pasos hacia el minimalismo. Nuestra recomendación es empezar reduciendo nuestro armario de forma fácil y rápida a través de un tipo de prendas que todos tenemos.

Son 6 tipos de ropa que ahora mismo podrían desparecer de tu casa y que no tendrían absolutamente ningún impacto negativo en tu forma de vestir. Solo ventajas: un armario menos atiborrado, más limpio y ordenado; y menos dudas para elegir cómo vestir.

1. Ropa que no has utilizado en los últimos 2 años

Con primer punto nos planteábamos sugerir ropa que no has utilizado en el último año, espacio de tiempo considerablemente amplio. Pero para ponerlo todavía más fácil, podemos empezar con 2 años.

Si en 2 años de nuestra vida no hemos necesitado esa prenda, ¿por qué vamos a necesitarla en el futuro? Mantener esta ropa “por si acaso” es un claro reflejo de miedos e inseguridades internas, como hemos explicado.

Tal vez tengas algún traje o vestido que solo te pones en ocasiones muy especiales que suceden cada varios años. En ese caso, siempre podrías pedirlo prestado o alquilarlo.

2. Ropa imponible por desgastada, rota o manchada

Solemos guardarla por apego, porque nos encantaba cuando estaba bien o porque pensamos que tal vez en un futuro la podamos arreglar (coser, quitar las manchas, llevar a un profesional, etc.). Pero eso nunca pasa.

A veces la guardamos como ropa de casa. Solemos acumular un montón de ropa de todo tipo y en mal estado por si la queremos llevar por casa. Esto vuelve a ser un ejercicio de reflexión personal: “¿cuando estoy yo solo en casa visto de cualquier manera y solo me pongo la ropa que me gusta cuando me van a ver los demás? mmmm…

3. Ropa que no te viene

Porque has engordado o has adelgazado, o porque la ropa se ha encogido o se ha dado algo de sí.

Tal vez guardar esta ropa que ya no nos viene nos está hablando de nuestra falta de aceptación de nuestro cuerpo y los cambios que se van produciendo en él a lo largo de los años. ¿Os habéis fijado cuánto se valora y qué bien nos sentimos cuando nos probamos unos pantalones de hace 15 o 20 años y nos sientan bien? A nosotros nos ha pasado ¿no os parece algo un poco superficial? El objetivo debería ser que nuestro cuerpo fuera saludable, energético y tal, más allá del diámetro de nuestra cintura.

A lo mejor tienes un plan claro de perder o ganar un número de kilos en los próximos meses. Aunque esto no es muy habitual. Así que lo mejor es abrazar la realidad y desprendernos de esas prendas.

4. Ropa que no te gusta

Te puede seguir quedando bien pero no te ves llevándola. Porque nunca te gustó, porque ha pasado de moda, porque has cambiado de estilo y ya no encaja con lo que tú eres.

En este tipo de prendas suelen haber regalos y ropa que nos compramos pero nunca estrenamos.  En este caso puede que nos sintamos culpables por querer deshacernos de prendas nuevas. No debemos sentirnos mal, sino todo lo contrario: sentirnos orgullosos de habernos cuestionado y haber tomado una pequeña decisión entre otras muchas que contribuirán a nuestra felicidad.

Marie Kondo dice “tenemos que dar muchas gracias al objeto y dejarlo ir sin resentimiento”. Le damos las gracias por el uso que nos ha dado. Aunque no nos la hayamos puesto, sí ha formado parte de este proceso de reducción, por lo que nos ha ayudado a aprender algo de nosotros mismos.

5. Ropa incómoda

Como habrás notado, cada nuevo tipo de ropa en esta lista requiere de un esfuerzo algo mayor de cuestionamiento e intención para tomar la decisión.

En este caso la ropa incómoda puede resultar conflictiva si nos gusta mucho, si creemos que nos queda muy bien y si es una prenda o accesorio que está de moda y mucha gente lo lleva (“si los demás lo llevan a pesar de que sea incómodo…”)

Este tipo de prendas suele ser más habitual en las mujeres que en los hombres, aunque también hay casos muy típicos. En las mujeres, el producto incómodo por excelencia son los zapatos de tacón. No entraremos en el debate de tacón sí/tacón no, pero es una realidad que cada vez más mujeres se están posicionando en contra de llevar ropa incómoda. Te dejamos un artículo aquí sobre ello.

Los hombres suelen decantarse por ropa cómoda, aunque también hay prendas conflictivas como pantalones demasiado estrechos o demasiado caídos, y complementos incómodos, como relojes y colgantes pesados.

6. Ropa repetida

Dentro de ropa repetida, tenemos 2 casos diferentes:

Ropa y complementos de uso muy específico

No la lavamos de forma muy frecuente por lo que no necesitamos tenerla repetida, como unos guantes de la nieve o una gorra para cubrirnos del sol.

A veces por haberlos comprado sin necesitarlos, porque nos da pena tirar lo antiguo o simplemente por dejadez, vamos acumulando este tipo de prendas que no necesitamos. Podemos elegir una, seguramente la nueva o la que más nos guste, y deshacernos del resto.

Ropa de poco valor y de uso diario

Como ropa interior y camisetas. En ese caso el nivel de acumulación se dispara. Cada una de estas prendas podría entrar en alguno de los tipos de ropa anterior mencionados (o están manchadas, o no nos gustan, o son incómodas, etc.) pero es tal la aglomeración y desorden que generan, que merece un punto específico. Estamos pensando por ejemplo, en ese típico cajón atestado de calcetines de todos los colores, tamaños, estilos y tejidos. La ONU de los cajones.

Lo bueno es que el vínculo emocional que tenemos con este tipo ropa es muy bajo, por lo que podemos aplicar criterios muy prácticos y racionales para reducir. Algunos ejemplos:

  • Ropa interior: con una muda para cada día de la semana, suficiente.
  • Ropa de casa y pijamas: 2 combinaciones. Mientras llevamos una, la otra está en proceso de lavado.
  • Ropa de deporte: a menos de que seamos super-deportistas, solo necesitamos alguna camiseta y pantalón de repuesto mientras lavamos lo utilizado.

Da una segunda vida a tus objetos

Esperamos que te hayamos motivado a reducir tu armario. Pero también esperamos que eso no signifique llenar el contenedor de basura con tu ropa.

Como explicamos en el artículo 8 consejos para empezar con el minimalismo, intenta dar una segunda vida a esas prendas que vas a deshacerte.

Excepto si está muy viejo y es imposible darle uso, busca la manera de darle una segunda vida a las cosas de las que te quieres deshacer. Puedes:

  • Donar a organizaciones sin ánimo de lucro o a bancos de ropa.
  • Vendiendo en plataformas como Wallpop o Vinted.
  • Regalar a conocidos a quien sabes que les aportará más valor que a ti.
  • Dándole nuevos usos como la ropa convertida en trapos.

Cómo reducir tu cocina de forma fácil y rápida

No vamos a escribir nada específico sobre la cocina, porque si te fijas, casi todo lo que hemos explicado de la ropa es aplicable a la cocina:

  • Utensilios y trastos de cocina que no has utilizado en años
  • Objetos o mantelería rotos, manchados o muy viejos
  • Cosas de cocina que no te gustan o son incómodas de utilizar
  • Objetos repetidos, como la clásica colección de tazas.

Además a estas alturas, seguro que ya tienes muy por la mano el proceso de reducción y no necesitas que te expliquemos mucho más.

Minimalismo101 – Guía Básica de Minimalismo

Este artículo pertenece a la serie Minimalismo101 – Guía básica de minimalismo. En este guía podrás encontrar una gran variedad de artículos sobre minimalismo, información práctica para iniciarse en el minimalismo y todo tipo de recursos de inspiración y aprendizaje.  Puedes acceder a la guía clicando aquí.

 

Foto de Sarah Dorweiler