Inspírate, Noticias

Ikebana, amor a la naturaleza

Ikebana, amor a la naturaleza

La intención de este artículo es abrir una ventana a través de la cual echar una mirada al arte milenario del Ikebana. Una ventana que nos deje ver más allá del concepto occidental de arte floral que mezcla flores y elementos vegetales.

El Ikebana es una de las artes Zen, un DO, un portal hacia la meditación, es un estado interior que se manifiesta en formas del Ikebana, es el camino de las flores. Es una disciplina basada en una forma fundamental de vivir, un DO, una filosofía que nos invita a recorrer un camino interior.

La palabra flor en Japón adquiere otra dimensión, se convierte en un concepto creativo a través del que se desarrollan las diferentes formas en que se elabora el Ikebana. La necesidad de mantener vivos durante más tiempo todos sus elementos vegetales: hojas, juncos, flores, ramas etc., es por la que se traduce Ikebana como “flores vivientes”.

El paisaje y la naturaleza han sido una constante en el arte, en la vida y en el espíritu de los japoneses. Este sentimiento de amor, de respeto, de admiración, está recogido en su religión autóctona, el Shinto, una forma de adoración a la naturaleza. Por esto llevaban ramas de árboles como ofrendas a los espíritus de la naturaleza.

Esta costumbre llegó a Japón en el S.V con el Budismo conviviendo sin fricciones con el Shintoísmo. Los sacerdotes fueron los primeros artistas florales que se preocuparon por conservar las flores en jarrones con agua en los templos budistas y en los altares shintoistas.

A partir del siglo XI comienzan a definirse estilos y entorno al S.XV esta práctica se desarrolló hasta convertirse en una actividad artística por derecho propio.

En un principio estaba destinado solo a la clase noble y a los samuráis, pero con la llegada de la nueva clase rica se popularizó, transformando los arreglos florales de grandes dimensiones que tardaban días en realizarlos, destinados exclusivamente a los templos, en composiciones pequeñas y simples adaptándolos a los salones de las nuevas construcciones y a las ceremonias del té.

Hacia 1830 la importancia de la clase mercante dejaba participar a las mujeres en la confección de los arreglos florales, hasta entonces dominio exclusivo de los hombres. Aparecieron las escuelas modernas donde los artistas ya no estaban restringidos a los estrictos cánones, pudiendo crear sus propios estilos partiendo del conocimiento de lo básico.

En el S. XX surgió el Ikebana como una forma de arte moderno.

El término Ikebana se ha convertido en sinónimo de la idea de budismo, mucha gente tiene el concepto erróneo de que es una actividad budista. En Zen la idea es calmar y purificar la mente y acercarse al conocimiento a través de la meditación. Es cierto que cuando se está absorto en una actividad es posible relajarse y concentrarse olvidándose del mundo, ya que los que lo practican creen que el arreglo debe construirse con paciencia y en silencio, todo un acto meditativo que te acerca de manera más profunda a la naturaleza.

Enseña la fragilidad de la vida y que cualquier tipo de vida en la tierra permanece durante un tiempo limitado. Un brote florecerá mañana y morirá dentro de poco.

Hay muchas estéticas Japonesas que se reflejan en el Ikebana: SHIBUI,  la belleza en movimiento discreta y profunda, YUGEN: el sentimiento y la emoción interior. La armonía la transitoriedad o la tristeza y WABI: la belleza en la simplicidad, el concepto Zen de riqueza en la pobreza.

La asimetría es la característica presente en el número de flores o ramas, solo se usan 1, 3, 5,  7 , 9 aunque el número 2 es el único par permitido. Se busca la armonía entre el color la textura y el recipiente.

El Ikebana es un arte inmensamente popular practicado por millones de personas y forma parte del currículo artístico para niños en los colegios japoneses.

Los avances tecnológicos y la arrasadora urbanización han embotado nuestra conexión con el mundo natural lo que provoca preocupación por la salud, el bienestar y la calidad de vida. Exploramos actitudes alternativas frente a la vida y el deseo de borrar los límites entre lo interior y lo exterior, es una indicación de que deseamos vivir en conexión más estrecha con la naturaleza.

Nos queda una larga exposición de escuelas, estilos, técnicas, equipo básico, herramientas, consejos profesionales etc., que va más allá de esta pequeña ventana abierta hoy al mundo del Ikebana, les dejo tres títulos que les pueden ser de utilidad para profundizar en dicho mundo.

IKEBANA. Diane Norman y Michell Cornell. Editorial Blume

IKEBANA. Angela Sawano y Shu Tomioka. Editorial Blume.

IKEBANA. Keiko Kubo. Gaia Ediciones. www.alfaomega.es

Foto de Anna Cicognani