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Las 8 Ramas del Yoga

Om101 Las 8 ramas del yoga

Según la tradición Yógica, Patanjali escribió los Yoga Sutras en el siglo III a. de C. Son textos cortos que resumen la práctica del yoga en 8 ramas. Es como si el yoga fuera un árbol formado por 8 grandes ramas. Cada una de ellas aborda diferentes aspectos de la vida, ofreciendo en conjunto una guía para vivir con más propósito y sentido. En este artículo te explicamos más sobre ellas y cómo incorporarlas en tu vida.

 

En Occidente solemos asociar el yoga a la práctica de asanas (posturas). Sin embargo, el yoga es mucho más complejo y completo. Es un conjunto de creencias y prácticas que buscan la purificación del cuerpo, mente y alma.

La palabra “yoga” significa conectar o unir. Lo que buscamos es conectar con nuestro verdadero ser, también llamado “esencia divina” o “atman”. Comúnmente también se le denomina alma. Si no acabas de conectar con esta forma de pensar, puedes considerar que la palabra yoga también significa “separación o desenredo”. De lo que nos estamos desenredando es de lo que sea que nos frena a sentirnos libres, ya que el objetivo última de la práctica del yoga es alcanzar “moksha”, es decir la liberación.

Entonces, ¿qué tenemos que hacer para alcanzar esta libertad a través del yoga? ¿pasa por comprarnos la mejor esterilla de yoga? ¿o por apuntarnos a un retiro detox? ¿o conseguir finalmente tocarnos los dedos de los pies? Como te puedes imaginar por la ironía de nuestras palabras, seguramente no.

Si tu aproximación al yoga hasta ahora ha sido solo en la parte física, está bien, todos hemos empezado por ahí. Pero te estás perdiendo todo el poder y grandeza del árbol que se llama yoga. Solo has explorado una de sus ramas.

Según Pantanjali, existen ocho senderos en el viaje a la liberación, conocidos como el “Sistema de Ashtanga Yoga” o las “8 Ramas del Yoga”. De hecho “astha” significa 8 y “anga” significa “rama”. Vamos a explorarlas en detalle.

Las 8 Ramas del Yoga:

  1. Yamas. Los principios éticos, las restricciones y la disciplina moral. Como un código de conducta ético.
  2. Niyamas. Las prácticas individuales que aportan disciplina y una vida sana.
  3. Asanas. La rama más conocida gracias a la práctica física del yoga. Son las posturas del cuerpo que mejoran la salud y preparan al cuerpo para la meditación.
  4. Pranayama. Las técnicas de respiración que permiten calmar la mente y gestionar la energía del cuerpo.
  5. Pratyahara. Podríamos traducirlo como “recogimiento de los sentidos”. Es la concentración interna abstrayéndonos del mundo exterior. Es el aislamiento sensorial.
  6. Dharana. El yoga de la concentración.
  7. Dhyana. El estado de meditación profunda.
  8. Samadhi. El estado final de iluminación o dicha absoluta.

Como puedes percibir, hay una evolución en el camino a través de los 8 senderos. Desde un plano más superficial y físico, hacia un viaje interior y espiritual que culmina en el estado final de iluminación.

Om101 Las 8 Ramas del Yoga

Vamos ahora a profundizar en cada una de las 8 ramas del yoga.

1. YAMAS – Vida ética

Esta primera rama se refiere a los valores morales que rigen el mundo a nuestro alrededor y nuestra interacción con él. Son los principios éticos de comportamiento.

Si bien la práctica del yoga incrementa nuestra fuerza física, nuestra flexibilidad y nos ayuda a calmar la mente, ¿qué sentido tiene si al salir de la clase, nos sentimos débiles, estresados y superados por el día a día de la vida?

El yoga es una práctica de transformación y de beneficio para cada aspecto de la vida, no solo los 60 o 90 minutos que pasamos sobre la esterilla. Si somos capaces de aprender a ser amables, confiables y a utilizar nuestra energía útilmente, no solo nos beneficiaremos nosotros de nuestra práctica, sino todo y todos lo que están a nuestro alrededor.

Existen 5 yamas:

  1. Ahimsa: la no violencia verbal, física o mental.
  2. Satya: la verdad, la honestidad.
  3. Asteya: el no robar, la generosidad.
  4. Brahmacharya: el uso debido de nuestra energía.
  5. Aparigraha: la no avaricia.

Según B.K.S. Iyengar, los yamas son “inmutables al tiempo, lugar y clase”, en el sentido que no importa quiénes somos, dónde estamos o cuánto yoga hemos practicado. Todos podemos aspirar a integrar los yamas en nuestras vidas.

2. NIYAMAS – Vida sana

La segunda rama se refiere a las obligaciones con nosotros mismos. El prefijo “ni” significa en sánscrito “hacia dentro” o “dentro de”. Si los yamas son un código de conducta social, los niyamas son un código de conducta personal que guía nuestras acciones internas o hacia nosotros mismos, con el objetivo de tener una vida positiva y sana.

Existen 5 Niyamas:

  1. Saucha: la limpieza del cuerpo y la pureza en nuestro comportamiento.
  2. Santosha: la alegría, la satisfacción con lo que poseemos, la paz con nosotros mismos.
  3. Tapas: la autodisciplina, la quema del deseo, la austeridad, la resistencia.
  4. Svadhyaya: el autoconocimiento, la introspección y la conciencia de uno mismo. También se refiere al estudio de textos espirituales
  5. Isvarapranidaha: la devoción, el rendirse a un poder superior. Es el amor y la entrega a la sabiduría universal.

Los niyamas son tradicionalmente practicados por aquellos que desean avanzar en el camino del yoga. Curiosamente, los niyamas están íntimamente relacionados con los Koshas, las capas que forman el ser humano y que van desde lo más superficial, el cuerpo físico, a lo más profundo, nuestra alma.

3. ASANAS – Posturas

El aspecto físico del yoga es el tercer paso en el sendero hacia la libertad y el más conocido.

La palabra “asana” en sánscrito se puede traducir como postura. También se puede traducir como “sentarse”. En los textos antiguos, no había demasiadas guías para la realización de ejercicios o la alineación. De hecho la única instrucción de Patanjali es “sthira sukham asanam”, que significa “la postura debe ser estable y cómoda”.

Podemos concluir entonces que las asanas son el conjunto de posturas que preparan el cuerpo para las siguiente ramas del yoga: respiración, concentración, meditación, etc. La idea principal es ser capaz de sentarse de forma relajada sin distracciones por dolores en el cuerpo o molestias por tener una posición incómoda.

Nada más lejos de las posturas imposibles y super estéticas que a veces nos encontramos en las clases de yoga y muy a menudo en redes sociales, ¿verdad?

En este artículo te explicamos los diferentes tipos de yoga físico.

4. PRANAYAMA – Respiración consciente

“Prana” significa “energía” o “fuente de vida”. Se utiliza para describir la verdadera esencia que nos permite estar vivos y la energía en el universo. Prana también se refiere a la respiración. Trabajando la manera como respiramos, podemos aumentar o disminuir la energía de nuestro cuerpo e influir en el estado de nuestra mente.

Tal vez una de las cosas más fascinantes de Pranayama es que puede significar dos cosas completamente distintas. Y ello puede llevarnos a tomar dos direcciones totalmente diferentes en este punto del camino del yoga. Pranayama puede entenderse como “prana-yama”, que significaría “control de la respiración” o “restricción de la respiración”. Pero también se puede entender como “prana-ayama” que se traduciría como “liberación de la respiración” o “expansión de la respiración”.

El acto físico de trabajar con diferentes técnicas de respiración altera la mente en infinidad de formas. Podemos elegir prácticas de relajación u otras más estimulantes. Cada forma de respirar cambiará nuestro estado de ser, pero depende de nosotros si queremos percibirlo como una forma de “controlar” cómo nos sentimos o de “liberarnos” del estado habitual de nuestra mente.

Existe una gran variedad de técnicas de Pranayama que afectan a nuestro cuerpo y nos aportan beneficios diferentes. En este artículo te hablamos más en detalle.

5. PRATYAHARA – Aislamiento

“Pratya” significa “retirarse, retroceder o abstenerse”. Y la segunda parte “ahara” se refiere a lo que obtenemos desde el exterior, como lo que vemos, oímos, olemos, etc. “Ahara” es el nutrirse a través de los sentidos, cosa que es muy difícil controlar. Por tanto, Pratyahara significaría el control de los sentidos, aislándonos de estímulos exteriores.

Cuando nos sentamos para meditar, lo primero que practicamos es pratyahara. Intentamos abstraernos de los estímulos externos para focalizarnos en nuestro interior. Muchas veces lo hacemos prestando atención a nuestra respiración por lo que esta rama del yoga está muy relacionada con la práctica de pranayama.

Sin embargo, muchas veces con esto no basta para meditar. Pratyahara representa un estado anterior que nos permite aislarnos del mundo exterior para llegar al estado de meditación.

La expresión “abstenerse de sentir” puede malinterpretarse como una habilidad de “apagar” nuestros sentidos a través de la meditación. No se trata de dejar de oír o sentir. La práctica de pratyahara cambia nuestro estado mental, de manera que estamos tan concentrados que lo que sucede en el exterior ni nos distrae ni nos molesta. Algunos practicantes con mucha experiencia tal vez sean capaces de aplicar pratyahra en su día a día y concentrarse tanto en el presente que no se distraigan fácilmente. Podemos ver entonces claras conexiones con la concepción moderna del mindfulness.

La práctica de pratyahara no es equivalente a la meditación, sino un estado previo y necesario para aislarnos del mundo exterior y alcanzar el estado de meditación.

6. DHARANA – Concentración

“Dharana” significa “concentración enfocada”, es decir, la concentración un solo punto, objeto o tarea. “Dha” significa “sostener” y “Ana” significa “otra cosa”.

Dharana y pratyahara son partes esenciales del mismo aspecto. Para concentrarnos en algo, los sentidos tienen que retirarse para para poder poner toda la atención en el objeto de concentración. Y para poder retirar los sentidos, debemos concentrarnos profundamente.

“Tratak” (contemplación de una vela), visualizaciones o atención a la respiración son todo prácticas de dharana, que es lo que solemos considerar meditación en Occidente. Pero en yoga, dharana es un estado anterior al estado de meditación, que se llama dhyana, la siguiente rama del yoga que te explicamos más abajo.

No importa el objeto de atención en la meditación, podemos elegir la técnica que mejor nos funciona, siempre y cuando nos ayude a concentrarnos y calmar la mente.

Al igual que en pratyahara, los yogis más experimentados son capaces de practicar dharana en su día a día, fuera de la práctica de asanas o pranayama.

7. DHYANA – Meditación

La traducción literal de “Dhyana” es “concentración o absorción meditativa”. Es decir, el estado de meditación que surge del flujo continuo de concentración. Cuando nos quedamos completamente absortos en el foco de nuestra meditación es cuando realmente estamos meditando.

Todo lo que aprendemos en internet, en clases o a través de un profesor son solo técnicas que nos ayudan a asentarnos, focalizarnos y concentrarnos. Pero la práctica de la meditación no es algo que que podamos “hacer” activamente, sino que es “resultado de”.

La práctica de las ramas anteriores del yoga -llevar una vida ética y sana, las asanas y la práctica mental (formada por las tres últimas ramas: la respiración consciente, el aislamiento y la concentración)-, nos preparan para alcanzar un estado de meditación que conecta con lo más profundo de nosotros, nuestro subconsciente. Básicamente, si estamos realmente meditando, no podemos tener el pensamiento “¡Oh estoy meditando!”.

El estado meditativo es muy difícil de alcanzar. La mayoría de nosotros, con la práctica regular de las anteriores ramas del yoga descritas, somos capaces de mantener cierto nivel de concentración durante periodos más o menos largos. Aquí estamos hablando de otro nivel de concentración y profundidad. Pero ello no debe desanimarnos en nuestra práctica. Todas las ramas del yoga son beneficiosas de manera aislada como en conjunto y aunque no las dominemos 100%.

8. SAMADHI – Iluminación

Podríamos traducir “Samadhi” como “iluminación”, “dicha, alegría” o “consciencia pura o cósmica”, aunque no existe una traducción literal. Es el estado de plenitud existencial, felicidad y dicha. Samadhi es la etapa final en el camino de los Yoga Sutras de Patanjali. Una vez hemos reorganizado nuestras relaciones con el mundo exterior y nuestro mundo interior, accedemos a un estado de plenitud final, en conexión con el universo.

Pero si prestamos atención a la palabra “samadhi”, descubrimos que “iluminación” o “realización” no se refieren a divagar en una nube, en un estado de éxtasis y felicidad. “Sama” significa “igual” y “dhi” significa “ver”. Por lo que samadhi es completamente lo opuesto a escapismo. Es percartarse de la vida que yace enfrente de nosotros.

En samadhi, hemos desarrollado la habilidad de “ver igualmente”, sin perturbaciones de la mente, sin que nuestra experiencia esté condicionada por lo que nos gusta, lo que no nos gusta o por costumbres, sin la necesidad de juzgar, sin apegos. Samadhi es ecuanimidad.

No se trata de un estado continuo de felicidad o una sensación permanente de dicha. Sino que es ver la vida y la realidad por lo que son exactamente, sin pensamientos, sensaciones ni emociones que las alteren. No es un estado de ser o de sentir, o una forma de pensar. Es simplemente ser.

Al ser un estado en el que ninguno de nosotros ha estado, que se escapa a la realidad que vivimos, es imposible explicarlo con palabras. Tal vez has leído sobre el despertar espiritual, la conexión con el Ser que describe Eckhart Tolle en su famoso e imprescindible libro “El Poder del Ahora”, o alcanzar Nirvana (en la tradición budista). Son formas diferentes de describir samadhi.

Y si ya es complicadísimo alcanzar samadhi, más difícil aún es mantenerlo. Los Yoga Sutras de Pantajali nos dicen que a menos de que estamos completamente preparados, ajenos a deseos, costumbres, apegos, aversiones, y con una mente completamente pura, no seremos capaces de permanecer en samadhi por mucho tiempo.

Solo una mente completamente pura es capaz de permanecer en samadhi para siempre. Y entonces, alcanzar “Moksha”, el estado permanente de liberación del ser.

Las 8 ramas del yoga en el día a día

A nosotros nos apasiona investigar, profundizar y entender este tipo de temas. Esperamos no haberte abrumado con tanta información. Además, algunos conceptos son difíciles de entender y/o integrar, especialmente aquellos que escapan a nuestra realidad. No pasa nada. Creemos que lo más importante es descubrir que el yoga es una filosofía milenaria muy enriquecedora, que va mucho más allá de la práctica de asanas.

No queremos criticar en absoluto la gente que se queda solo en la parte física. Todos empezamos ahí. Luego solemos iniciarnos en alguna técnica de respiración como parte de la clase de yoga. También algunos ejercicios de concentración y de meditación, que poco a poco nos animamos a probar fuera de la clase. Si el interés persiste, puede que nos animemos a leer algún libro o seguir alguna web como esta donde se explora el yoga en su vertiente más filosófica y espiritual. De manera que, de forma muy natural, comenzamos a experimentar otras ramas del yoga.

Si embargo, si prefieres que tu experiencia con el yoga se limite a la clase a la que acudes de vez en cuando, está bien también: los beneficios que te aporta esta práctica son irrefutables.

Pero no te vamos a mentir, nos gustaría haberte despertado un poco más la curiosidad por el yoga y haberte motivado a ir un paso más allá de su práctica física.

Este artículo pertenece a la serie Yoga101 – Una guía (diferente) de Yoga. Clica aquí si quieres seguir leyendo sobre Yoga.