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Mareo Rodríguez, la materia es luz condensada

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«Mi trabajo explora la fuerza de la topografía y el territorio natural, concebido como un manto energético, vivo, latente y en constante movimiento; estratificación epidérmica labrada por el tiempo, con un lenguaje telúrico que emerge, pulsa y genera diferentes tensiones revelándose a través del paisaje.»

 

El trabajo de Mareo Rodríguez, entre lo espiritual y lo sublime, investiga el proceso de fragmentación, transformación y expansión de la energía en el tiempo, de cómo se desprende y aligera en la búsqueda hacia el origen. 

Para el artista el arte es un lenguaje y una línea directa de comunicación con una fuente superior. Y así es, a través de sus dos líneas de proyecto dentro de su proceso de creación entre pintura y escultura; abre canal para materializar y transmitir ese mensaje.

Obra de Mareo Rodriguez
Expansión triángulo
Acrílico en canvas

Om101_Mareo_Rodriguez

Frequencies Series
Plexiglass negro en panel de madera
23.62 x 15.75 inches (60 x 40 cm)

 

Om101_Mareo_Rodriguez

Expansion Series - Ice
Escultura de poliestireno sobre panel de madera
60 x 60 x 10 cm

 

Om101_Mareo_Rodriguez

Expansion Series
Lava negra en Plexiglas
40 x 30 cm
                    Mantles, Mareo Rodriguez
Mantles
Fragmentamos de la charla que mantuvo Lamono con Mareo Rodríguez en su exposición Scapes, Cage BCN.

Su estilo es minimalista y, por eso, pinta casi siempre en blanco y negro. El monocromismo responde a una voluntad de atemporalidad del artista, que no quiere que su obra se enmarque dentro de una tendencia si no hacerla permanecer en el tiempo. ¿Y no puede ser que el blanco y negro también sea una tendencia? Sí, sí. Puede ser, responde Mario, y nos reímos de nuevo. Para él, el problema con el color es que es difícil de controlar. Tiene mucha potencia y, por ese mismo motivo, puede resultar peligroso y acabar por ser una distracción en la obra y arrebatarle su esencia. “El blanco y negro para mi es como la obra al desnudo”, me explica. Aunque en su obra hay también matices de azul, de gris y de algún que otro destello de dorado. Es como una monocromía aparente, que aunque se percibe como blanco y negro está compuesta por colores que huyen de la saturación.

También adquiere una gran trascendencia en la obra de Mario la relación entre el ser humano y la montaña. Para él, al fin y al cabo, todos somos materia. Y, en tal que materia (y al igual que las montañas, que van fragmentándose hasta convertirse en piedras), también nosotros vamos desgastándonos y erosionándonos… Y acabamos por convertirnos en polvo. En este proceso se evidencia la relevancia del concepto del tiempo en la obra de Mario, aunque para él el tiempo es relativo y me asegura que no es uno de los componentes fundamentales en su obra. Lo esencial es el movimiento en sí, que vendría a ser una especie de representación de este paso del tiempo.

Con todo, Mario –o Mareo– Rodríguez no es solo un pintor. El artista tiene el corazón permanentemente dividido entre la pintura y la escultura, dos técnicas artísticas que acaban, en su caso, complementándose la una a la otra. Me comenta, en este sentido, que con Scapes acabó bastante saturado de la pintura; y que ahora va a tomarse un tiempo para concentrarse en la escultura. Aun así, el no se casa con una técnica en concreto, si no con un discurso:

«La pintura es como más orgánica, más expresiva y visceral. La escultura, en cambio, es más racional y geométrica… Ahí es donde me sale la parte de arquitecto»

Cuando volvió a Barcelona puso fin a sus días de arquitectura y decidió dedicarse por completo al arte, hace tan solo un par de años. Empezó a pintar como si de una jornada laboral se tratara (nada de dejarlo para cuando se le apareciera la inspiración o de relevarlo a la categoría de hobby), y desde entonces todo cambió y las oportunidades empezaron a aparecérsele. Una de esas maravillas que ocurren en la vida cuando se une el factor del riesgo con el del talento, el sacrificio y el trabajo. Ahora comparte taller con un buen amigo y compatriota colombiano, Cesar Biojo, y el arte se ha convertido en todo lo que respira. Es su razón de ser.

 

Web del artista

Obra de la portada 

Mantle Series (Black)
2018
Poliestireno negro termoformado
60 x 160 x 20 cm