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El arte de desaprender

El arte de desaprender Leticia Rey

Es muy complicado insertar información cuando tenemos espacios que ya están ocupados. Antes de agregar información nueva tenemos que despejar nuestra mente y desechar aquello que no nos sirve.

Es algo que requiere mucha valentía. Sobretodo si son creencias y bases que tú has considerado útiles y provechosas a lo largo de tu vida.

Nos han trasmitido la información en forma de creencias y valores. Lo que se espera de nosotros es que le demos continuidad y la transformemos a una forma concreta de vida.

Por ello tenemos que agradecer toda la información recibida como recurso de vida y valorar lo aprendido para poder seguir creciendo y aprendiendo.

Para expresar esa conducta hay una serie de creencias que se estructuraron cuando éramos pequeños. Esta creencia en nuestro sistema familiar resultaba de gran utilidad, por ese motivo la hemos aplicado nosotros también.

Un cambio a nivel profundo implica identificar el origen y comprender la forma en la que nosotros vemos el mundo y, poco a poco, poder ir «deshaciendo» estas actitudes autoimpuestas. A esto se le llama desaprender.

En algún momento este nuevo sistema que elegimos, también quedará obsoleto, y debemos estar preparados para “dejarlo ir” cuando llegue el momento, agradeciendo todo aquello que nos ha sido útil a lo largo de esos años.

Deshabituar tus hábitos es una tarea compleja. Proponerte aprender a desaprender a través de la autoindagación es muy útil porque sabrás aprovechar todo lo que te sirve y desechar todo aquello que no, poniendo el foco en nuestras ambiciones, nuestro entorno y nuestras circunstancias.

A lo largo de la vida hemos adquirido diferentes aprendizajes, en diferentes ámbitos. Hemos ido acumulado información sin filtrarla, sin pararnos a distinguir lo que nos sirve de lo que no nos sirve, lo que nos hace felices de lo que simplemente nos ayuda a sobrevivir.

Y de repente llega un momento en que, que por “x” circunstancias, nos encontramos en un punto de inflexión, en un momento de balance de nuestra vida y nos empezamos a cuestionar los aprendizajes y hábitos adquiridos hasta el momento.

Normalmente llegamos a ese momento por un accidente, una enfermedad, una pérdida o por una experiencia dolorosa. En ese momento sabemos que necesitamos nueva información, nuevas fuentes de inspiración, pero el problema es cuando te planteas ¿por dónde empezar?

Además, ¿cómo saber que lo que sabemos ya no nos sirve? Si hasta ahora hemos funcionado de esa manera, ¿por qué ponemos en duda nuestra manera de hacer las cosas hasta ese momento?

Solo el hecho de hacernos estas preguntas nos lleva a una mirada a nuestro interior que, tal vez, hasta el momento no hayamos hecho e incluso encontraremos varias respuestas que hasta el momento no eran resueltas.

Cuando nos cuestionamos a nosotros mismos estamos dudando de todo nuestro sistema e incluso de nuestro entorno.

Dejarnos de identificar con lo ya aprendido, dudar de su validez y preguntarnos qué hay de nosotros mismos en nuestra conducta diaria, es el primer paso para acoger nueva información.

Por eso es muy importante, tener en cuenta que la forma con la que vemos el mundo es opcional y que es una creencia aprendida.

La herencia que hemos adquirido no es ni buena ni mala, es la que nuestro sistema ha considerado adecuada en ese momento para asegurar nuestra supervivencia.

Leticia Rey
@mindfulness_lr

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