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Your own lights

Om101 Your Own lights Leticia Rey

¿Cuánto tiempo has perdido viviendo la vida que quieren que vivas los demás? ¿Cuántos momentos has despilfarrado siendo un ejemplo a seguir para el resto? Si nos paramos a analizar el tiempo que gastamos “queriendo ser” y cuánto “dejando de ser” nos volveríamos completamente locos.

Los cánones están escritos en pergaminos interminables y nosotros somos tan absurdos que nos dedicamos a cumplirlos a raja tabla.

La felicidad se limita al bienestar propio y nos olvidamos de eso. Nos olvidamos de ser únicos y tener personalidades arrolladoras por miedo a defraudar o por miedo a “no llegar a ser”. Y el único deber que tenemos es ser felices, sin supeditar a los demás. Las carencias emocionales son tan grandes que estamos subyacentes a ellas constantemente, olvidándonos de vivir nuestra propia esencia.

Las personas se sienten tan poco queridas que se pasan la vida agradando a los demás y siendo marionetas de una sociedad exigente y poco inteligente.
Cuando te das cuenta que el tiempo pasa, cuando te paras a analizar que eres tan feliz con tan poco y que lo que te rodea es suficiente para abrazar el mundo con tus propias manos, serás el motor de tu vida. Serás ese guerrero invencible y nadie podrá detenerte.

Vivo cada día como si fuese el último, exprimo cada momento como si no pudiese volver a hacerlo jamás, amo cada instante que vivo.

Adoro a las personas que aportan, que suman y que hacen que mi piel se ponga de gallina con tan solo ver La Luz que transmite su propia mirada.

Escojo y selecciono minuciosamente a aquellas personas que enseñan y que saben valorar la vida como lo hago yo, que iluminan y no apagan, que brillan y no cesan, que aprenden y no se cansan, que transmiten y no se agotan. Que sabotean los pequeños detalles y no ocultan su esencia. Que se quedan sin aire y respiran. Que su transparencia es crisálida y que no quieren ganar. Sólo son reales y auténticas.

Ya lo decía Oasis en una de sus legendarias canciones y no me cansaré de gritarlo a los cuatro vientos donde y cuando me plazca:

Today is gonna be the day
That they’re gonna throw it back to you
By now you should’ve somehow
Realized what you gotta do

(Hoy va a ser el día
En el que te la van a devolver
De alguna manera ya deberías
haberte dado cuenta de lo que tienes que hacer)

La vida son momentos y no hay nada ni nadie que te haga volver a revivirlos más que tu memoria.

Cuando escuchas esa canción que te identificas tanto con ella y te hace poner todos los pelos de punta. Cuando tienes esa capacidad de sentir y no dejar de querer hacerlo nunca. Cuando llevas, inmerso en ti, ese sello que te impregna de sensibilidad y de transparencia, las cosas las vives de una manera distinta y mucho más intensa. Cuando descubres en ti misma ese mundo, esa vida que antes tenía un tupido velo y no te dejaba ver, por fin aclaras todas esas dudas que inundaban tu mente. Cuando el miedo desaparece y aparece la claridad de la apariencia de todo lo que te rodea, tu satisfacción es inmejorable.

La intensidad con la que vives los momentos y las circunstancias, es equiparable a la intensidad con la que también las disfrutas.

Así que no te castigues por vivir las cosas con dureza cuando te ocurren cosas negativas, del mismo modo disfrutarás las positivas con las mismas ganas.

A veces miramos atrás y vemos el sufrimiento como algo negativo y no debemos olvidar que cuantas más cosas nos sucedan, más aprendemos y más recapacitamos.

Las decepciones y las tristezas son necesarias para recorrer la vida con mayor fortaleza, a mayor sacrificio más recompensa.

Deja de preocuparte por lo que no consigues y enfócate en lo que quieres conseguir, son necesarias las barreras y los problemas también lo son.

Piensa en “YOUR OWN LIGHTS”

Imagina por unos instantes que eres como una lámpara.
Tienes muchas bombillas alrededor de ti.
Unas están encendidas y otras apagadas.

Esas lucecitas que brillan,
resaltan tus esencias y tus grandes virtudes.
Esos brillos son por los que destacas,
aquello por lo que te recuerdan.

Todos somos especiales en alguna faceta.
Pero también distintos,
por eso unos somos más afines a otros.

Deja que la gente descubra tus destellos.
Ten en cuenta que cada uno tiene su propia luz.

No dejes de escuchar y de aprender.
Permanece alerta.
Quizás, cualquier día, alguien te haga brillar más de lo que brillas en estos instantes.

Tú eres especial.
El de al lado también lo es.
Deja que todo el mundo crezca.

Brilla con tu luz pero jamás apagues la de los demás.
Eso te apagará y te hará perder brillo.

Todas las personas tienen derecho a brillar.
Ayuda que las luces de todo el mundo estén siempre iluminadas.
No seas tú quien se las apague.

Vivimos en un mundo hostil y por muchas veces que queramos, no podemos cambiarlo. Lo único que podemos hacer es continuar siendo fieles a nuestros valores y honestos con nosotros mismos.

En ocasiones, tendemos a pensar que podemos cambiar cosas que están a nuestro alrededor. Que aportando nuestro granito de arena podremos lograr pequeños cambios en la sociedad, pero sabemos que la realidad no es así. Lo cierto es que, cuando nos unimos a lo más oscuro de la humanidad, este positivismo tiende a esfumarse y es cuando nos valores pierden credibilidad ante nosotros mismos.

Tienes la capacidad absoluta de construir todo aquello que esté al alcance de ti mismo.

Eso sí puedes hacerlo, pero mucha gente no quiere o ni siquiera se detiene a pensarlo. Se deja hundir y abrumar por las masas y pone el foco donde los demás quieren, no donde creen que deben estar.

La realidad es que pasan los años y ahí es cuando te replanteas muchas cuestiones, ¿por qué perdí tanto tiempo? ¿por qué no hice esto antes?

Estás totalmente capacitado para hacer todo aquello que te propongas de la A a la Z. Tienes todas las herramientas necesarias. Desde que eras muy pequeño has podido observar infinidad de cosas y eres capaz de saber que es lo que te conviene y lo que no. Otra cosa es que no lo quieras ver.

Hay veces que nos surgen conflictos por compartir nuestros valores con la gente que tenemos más cercana. En esas ocasiones nos toca lidiar con ellos y defender nuestras creencias o lo que queremos lograr. Ahí entra nuestra moralidad y habla mucho de nosotros mismos la manera de hacerlo.

Los seres humanos estamos en constante crecimiento. La toma de decisiones es la que eleva nuestro conocimiento y nuestro aprendizaje. A veces, a través de nuestro subconsciente tomamos decisiones innatas, sin darnos cuenta, pero esas decisiones son las que determinarán nuestro futuro.

Vivir significa elegir, la decisión de no accionar o no tomar decisiones implica inmovilidad y bloqueo.

Cada vez que nosotros proyectamos nuestro futuro en cualquier ámbito de nuestra vida, se abre un abanico de posibilidades y de oportunidades.

Tenemos que ser conscientes de que las decisiones que tomemos a lo largo de nuestra vida no tienen todas el mismo grado de relevancia y por ende, nuestro grado de energía debe ser proporcional al problema que tenemos. Igual que no podemos hacer “de un grano una montaña” , tampoco podemos saltar una montaña, sin verla y analizarla antes.

El foco que pongamos o el grado de energía, tanto emocional o intelectual, depende exclusivamente del empeño y de la implicación que nosotros queramos tener.

No todas las decisiones son igual de trascendentales para todas la personas, nuestros focos de atención ante la vida, varían en función de los valores que tenga cada uno, las ambiciones, las prioridades y de lo que cada uno define como “su bienestar o su grado óptimo de felicidad”.

Ante las decisiones de gran magnitud, es habitual que afloren miedos, inseguridades, bloqueos, sentimientos de responsabilidad y emociones que pueden sobrepasarnos. Pero también hay que tener en cuenta que la recompensa o gratitud siempre será equiparable a la intensidad o a la magnitud del problema que hayamos resuelto.

Por tanto, si el reto es mayor, tu nivel de satisfacción estará multiplicado por veinte. Si por el contrario, la resolución de otro problema es menor, el resultado final que obtendrás será mucho menos significante.

Tú decides cuánto quieres crecer.

Leticia Rey
@mindfulness_lr

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