Columnas

¿Cuándo fue la última vez que te planteaste encontrar tu propósito?, por Cristina Correia

Om101 Encontrar tu propósito cristina correia

El punto de inflexión

Podía oír los susurros de mi familia que provenían del precioso salón de Milán. Solo un par de horas más, solo unas cuantas palabras más para finalizar el plan estratégico de negocio. La perfección no tiene límites. Los minutos se convierten en horas. Tus seres queridos están alrededor pero son invisibles. Me recuerda a la pista de tenis. Al principio juegas contra ti mismo y luego quieres ganar al oponente “al otro lado”. Mirando por la ventana, cerré el ordenador y respiré profundamente. Era el 24 de diciembre. Todo el mundo listo para celebrar la Navidad. ¿POR QUÉ seguía delante de mi ordenador trabajando?

Algunos días después descubrí “Empezar por el por qué” (Start with Why, Simon Sinek). En un intento de conseguir algunas reacciones y algunos likes compartí su famoso vídeo de Ted Talk con amigos y mi equipo de la oficina. Mi objetivo era pensar de forma colectiva hasta dónde podíamos llegar si nos proponíamos aumentar nuestro impacto de negocio. En un mundo de consumo frugal y desechable, las marcas destacarán por su propósito. La gente no comprará por lo que hacen, sino por qué lo hacen. Estrategia de marcas, innovación de producto, modelos de negocio, nuevos canales, campañas de marketing, el “hype” de las redes sociales, sostenibilidad… todos los puntos encajarán para asegurar que “nosotros” cumplimos. Nosotros cumpliremos, pase lo que pase. Pero la pregunta es… ¿por qué?

Dejé Amsterdam en el vuelo de las 6pm en dirección al City Airport de Londres. Buenas tardes, dijo la bonita azafata de KLM. Yo sonreí. Reconocí su cara del vuelo de la semana pasada. Y de la semana anterior también, y de la anterior de la anterior también. Yo era lo que se conoce como “business commuter”. Alrededor mía, 90% hombres en traje, 8% mujeres elegantemente vestidas y 2% raros (ropa casual). A pesar de las diferencias, todo el mundo tenía algo en común: un semblante muy serio y un smartphone en sus manos (yo incluida). Esta vez elegí asiento ventanilla. Encendí mi música para volar con mi mente a otra parte. Tenía la sensación de que algo no iba bien con mi vida.

En 45 minutos pude ver el vestido de purpurina de Londres brillar a través de la ventana del avión. A partir de ese punto el ritual era fluido y mecánico. Saqué el iPhone de mi bolsa, ningún mensaje de WhatsApp excepto el que recibí segundos después de aterrizar. Mi madre. “Cómo va todo, ha pasado tanto tiempo desde la última vez que hablamos, ¡llámame!”. ¡La habilidad de mi madre para presentir mis momentos de bajón! Apagué el ordenador, salí del avión, pasé el control de seguridad, cogí un Uber y sobre las 8pm estaba en casa, sola.

¡Soy una ENFP! (Personalidad Extrovertida – Intuitiva – Sentimental – Perceptiva). Soy comunicativa, anhelo conexiones significativas, estoy abierta a cualquier posibilidad y ansío nuevas ideas, tengo una energía interior que parece salir del caldo de la pócima secreta en la que Obelix cayó cuando era un bebé. En este punto de mi vida, estaba aprendiendo de forma exponencial, liderando desde el ejemplo, mi mente estaba continuamente estimulada con pensamiento empresarial, siempre conectada sin importar dónde y cuándo. Todo estaba pasando tan rápido como un helado que se derrite antes de tomarlo. Pero lo admito, esa era mi prioridad y vete con cuidado si dabas un paso en mi camino para pararme.

Por otra parte, ese estilo de vida hizo que perdiera un montón de tiempo libre. Era relativamente feliz, pero me estaba perdiendo la perspectiva general que diera más sentido a mi vida. Al final, esa es la verdadera búsqueda de propósito, ¿no es así?

El billete de “solo ida”

Algunos meses después del capítulo de descubrimiento, decidí tomarme un año sabático. Quería tomarme un tiempo para reflexionar, viajar, reconectar, aprender, dar a cambio y encontrar una intención para el futuro. Llegó la oportunidad y compré un billete solo de ida para vivir mi propia búsqueda de propósito. Estos son algunos de mis aprendizajes:

  1. Viaja. Viaja solo/a. Observa el mundo alrededor tuyo y déjate llevar en la ausencia de alguien con quien compartirlo.
  2. Nunca sabes lo que está bien o mal. Sigue tu intuición, escucha las mariposas en tu estómago. Solo puedes tomar decisiones con la información que tienes en ese momento.
  3. Si eres alguien muy energético, tómate un tiempo para ti mismo y reflexiona. Escribir ayuda. Sentirte abrumado e hiper-estimulado puede aportarte mucho, pero también te quita mucho.
  4. Abandona la famosa zona de confort. Sin miedo. Acabarás atando cabos, créeme. La mejor parte es lo desconocido, es cuando más creces.
  5. Expresa tu gratitud con los demás. Haz amigos allá donde vayas. Mayor que tú, más joven que tú, sin importar su pasado, país, etnicidad, religión o sexo. Siempre hay algo que aprender.
  6. Pide ayuda. No puedes llevar un traje de superman/superwoman para siempre. De hecho, cuando vuelas desnudo, la brisa es más intensa que nunca. Compártelo con tu red de apoyo, deja que tus seres queridos experiencien tu camino.
  7. Los planes están sobrevalorados. Pregúntate “qué pasaría si…” y completa la frase sobre la marcha, en el momento. ¿Qué es lo peor que puede pasar?
  8. Dedícale tiempo a tus pasiones. El conocimiento es poder. Sumérgete en un camino de aprendizaje, explora nuevas rutas para encontrar más propósito en tu vida y en tu trabajo. La mía siempre estará ligada a descubrir, sentir y crear.
  9. Escucha. Date cuenta de qué y a quién echas de menos durante ese tiempo. Es tan especial descubrir qué es lo que te lleva a tomar ciertas decisiones. Eso te ayudará a definir el siguiente paso.
  10. Emborráchate de vida. ¡Yo lo estoy haciendo!

Cristina Correia

Si te gustó este artículo, te animamos a que leas ahora otro artículo de Cristina “En camino hacia el descubrimiento personal”.

Foto de Shapelined