Espiritualidad

Mi salto cuántico

Om101 Mi salto cuantico

Salto Cuántico, una introducción

Un salto cuántico es un crecimiento fuera de toda proporción con respecto a lo que anteriormente venía sucediendo.

Profundizando un poco este término, se origina en la ciencia de la física y se usa para describir cuando un electrón cambia de nivel dentro del átomo. Este cambio parece ser discontinuo: el electrón desaparece de su órbita original y reaparece instantáneamente una o varias órbitas con una elevación superior.

Hay un libro que explica a la perfección el salto cuántico: “Come, reza, ama”, de Elizabeth Gilbert.

Para cada persona el salto cuántico es distinto ya que no todos buscamos lo mismo, ni tenemos la misma trayectoria espiritual y terrenal.

Es un fenómeno que rompe con la visión tradicional cartesiana-newtoniana de la realidad.  Es tan trascendental que ya salió del ámbito meramente científico-matemático (física cuántica) y el término “salto cuántico” ahora se utiliza en la vida cotidiana.

Siendo conscientes de que cada persona es diferente, y también el entorno y las circunstancias que lo rodean, hay ciertos pasos que puedes seguir para tratar de provocar un salto cuántico en tu vida.

Es como una sensación de vitalidad plena, de felicidad que hasta podemos catalogarla como éxtasis -no me gusta mucho esa palabra, pero me cuesta encontrar otra-. Estamos tan acostumbrados a darle importancia a lo que vemos, creemos, escuchamos, palpamos, probamos, etc. que como por arte de magia nuestra mente empieza a descartar todo a lo que no llegan nuestros sentidos.

“¿Ver para creer?” o la verdad es realmente “CREER PARA VER”.

 ¿Cuándo y cómo se produjo mi salto cuántico?

Sucedió cerca de fin de año, más bien adentrándonos en el mes de enero, tras dos pérdidas bastante significativas en mi vida y muchos cambios evolutivos.

Me sentía como encerrada en un cuerpo nuevo. Si tengo que compararlo con algo, quizás lo equipararía como un renacer o un segundo nacimiento. Aunque evidentemente no me acuerde del primero, de este sí. Ser la artífice de todo esto es bonito, complicado y a la vez un poco extraño.

Cuando llevas tantos años arraigado a tus creencias, esa sensación de rutina se te instala tanto en tu mente que es difícil romper con los patrones ya inculcados. El ser testigo de un nuevo despertar resulta arduo e inestable al principio. Después de llevar dádonle valor a una serie de cosas durante tanto tiempo, de repente te das cuenta de que ya no las quieres, que te gustaría modificarlas o quizás ir un paso más allá.

Todos en esta vida maduramos y evolucionamos.

Considero que por mi parte he desarrollado una mayor inteligencia emocional, conciencia social y amor por las cosas que nos ofrece la naturaleza y el universo.

He estudiado mi carácter y mis sombras, he analizado mi infancia y mi adolescencia, he intentado generar un proyecto de vida, cuidar mi vida afectiva, etc.

Me retrato a mí misma como una exprimidora que tiene ganas de aprender y mejorar cada día, pero el cambio dado en esa fecha, para mi, ha adquirido un valor dimensional. Puedo hacer una lista de mis defectos y cualidades que he procurado analizar (a veces consciente y otras inconscientemente) y que he conseguido modificar en mayor o en menor medida.

Estoy totalmente convencida que dicho salto se ha producido por un cambio en mi conciencia, un cambio cualitativo de mi yo, evidentemente sin desvincularme de mi SER, siendo yo misma en todo momento. Es como tu propio Yo, pero mejorado.

Sin creencias instauradas, sin estar programados como si de un ordenador se tratase.

Evidentemente que es un cambio significativo a nivel físico, emocional y sobretodo mental. Es como si de una evolución interna se tratase, pero cerrando un ciclo y abriendo otro.

Sí, dos vidas dentro de una.

Lo peor de todo es que nada de esto tiene explicación racional y el escribirlo se hace el triple de arduo.

Ahora veo las cosas con otros ojos y percibo el mundo a miles de kilómetros. Pero en cambio, siento la tierra y el universo en conexión conmigo.

Los primeros despertares fueron un tanto fantasiosos porque son otro tipo de sensaciones, de sentimientos y de emociones muy intensas. ¿Por qué? Porque éstas sí que son tus propias sensaciones, tus propios sentimientos, tus propias emociones y sobretodo tu propia seguridad. Pisas más firme que nunca.

De repente mis palabras saltaban solas, mi sentimiento con los demás se magnificaba. Si ya era transparente, ahora soy crisálida. Y yo me dejo llevar, pero no como otras veces: sin rumbo o en manada, repitiendo patrones de conducta ya instaurados en la sociedad, sino a donde yo tengo o debo de ir.

Así empezó todo y cuando lo compartí (muchos no lo hacen, pero los que me conocen saben que para mi era imposible no hacerlo), algunos se rieron (lo entiendo y no me importó), otros ya habían pasado por eso y los restantes querían saber más porque estaban muy interesados en dicha vivencia.

Espero que te haya servido.

Leticia Rey
@mindfulness_lr

Este artículo pertenece a la serie Espiritualidad101 – Guía básica de Espiritualidad. Clicka aquí si quieres leer más sobre espiritualidad.

Foto Ihor Malytskyi