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Somos polvo de estrellas (el origen del universo y la vida)

Om101 Somos Polvo de Estrellas

En 1929, el astrónomo norteamericano Harlow Shapley dijo “somos seres orgánicos que nos autodenominamos humanos, hechos de la misma materia que las estrellas”. Puede que esta fuera la primera referencia a la poética expresión “somos polvo de estrellas” que tanto fascina a muchos de nosotros.

 

Somos polvo de estrellas porque toda la materia se originó en el interior de ellas: en un principio, la única materia post-big bang eran simples átomos de hidrógeno que fueron transformándose en el resto de elementos a través de procesos de fusión debido a la presión en el corazón de las estrellas, que posteriormente expulsaron al exterior como consecuencia de explosiones estelares.

Carl Sagan nos explica de forma sencilla el origen del universo y de la vida en el siguiente video, algo más de 4 minutos de auténtica poesía y ciencia.

Hace 15 mil millones de años nuestro universo comenzó con la más fuerte explosión de todos los tiempos. El universo se expandió, se enfrió y se oscureció. La energía se condensó en materia, principalmente en átomos de hidrógeno. Y estos átomos se acumularon en grandes nubes que se alejaron unas de otras y formarían un día las galaxias. Las primeras generaciones de estrellas nacieron dentro de estas galaxias avivando la energía oculta en la materia e inundando el cosmos de luz. Los átomos de hidrógeno habían formado soles y luz estelar.

En aquellos tiempos no había planetas desde donde admirar el esplendor de los cielos, sin embargo, en la profundidad de los hornos estelares, una fusión nuclear estaba creando átomos mas pequeños, de carbono, oxígeno, silicio y hierro. Estos elementos, las cenizas que deja el hidrógeno, fueron la materia prima de la surgirían más tarde la vida, y los planetas.

Al principio los elementos pesados estaban atrapados en el corazón de las estrellas, pero las estrellas masivas pronto agotaron su combustible, y en su agonía devolvieron casi toda la sustancia al espacio. El gas interestelar se hizo rico en elementos pesados. En la galaxia de la vía láctea la materia del cosmos se recicló formando nuevas generaciones de estrellas que ya eran ricas en átomos pesados. Un legado de sus antecesores estelares.

Y en el frío espacio interestelar se formaron grandes nubes turbulentas atraídas por la gravedad y movidas por la luz estelar. En sus profundidades los átomos pesados se condensaron en gramos de polvo rocoso y hielo, y en complejas moléculas basadas en el carbono. De acuerdo con las leyes de la física y la química los átomos de hidrógeno habían proporcionado la materia de la vida.

En otras nubes, conglomerados más masivos de gas y polvo, formaron nuevas generaciones de estrellas. A medida que se formaban las nuevas estrellas se adhirieron a ellas condensaciones de materia, imperceptibles motas de roca y metal, hielo y gas que darían lugar a los planetas.

Y en estos mundos, como en las nubes interestelares, se formaron moléculas orgánicas hechas con átomos que se habían producido en el interior de las estrellas. En los lagos y en los océanos de muchos mundos, la luz del sol destruyó moléculas que luego se unieron químicamente. Un día, entre estos experimentos naturales, surgió accidentalmente una molécula, que podía hacer copias de sí misma.

Con el tiempo la auto-reproducción se fue haciendo más exacta, las moléculas que se copiaban mejor hacían mas copias. La selección natural estaba en marcha. Se habían desarrollado elaboradas máquinas moleculares. Lenta e imperceptiblemente la vida había comenzado.

Conjuntos de moléculas orgánicas se convirtieron en organismos unicelulares que produjeron colonias multicelulares. Sus diferentes partes pasaron a ser órganos especializados. Algunas colonias arraigaron en el fondo del mar, otros nadaban libremente. Se desarrollaron los ojos y ya el cosmos podía ver.

Los seres vivos empezaron a colonizar la tierra. Los reptiles gobernaron durante algún tiempo, pero luego dieron paso a pequeñas criaturas de sangre caliente con cerebros más grandes que desarrollaron destreza y curiosidad por su entorno, aprendieron a usar las herramientas, el fuego y el lenguaje. La materia estelar, la ceniza de la alquimia estelar, había cobrado vida.

Foto extraída de la web de Claudia González De Vicenzo