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Diferencias entre relajación y meditación

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Relajación y Meditación son dos términos que se suelen confundir y utilizar de forma errónea. Entender sus diferencias es fundamental para practicarlas correctamente. En función de lo que necesitamos y buscamos, utilizaremos una u otra.

 

Confundir estas prácticas puede generar frustración. Por ejemplo, cuando pensamos que estamos meditando mal porque no nos estamos relajando. O que a pesar de utilizar técnicas de relajación de forma habitual, no estamos mejorando nuestra capacidad de atención o de gestión mental y emocional de nuestro día a día, beneficios de la práctica constante de la meditación, no de la relajación.

Empecemos primero definiendo cada uno de ambos términos.

¿Qué es la relajación?

La relajación es el acto consciente de relajar cuerpo y mente. A través de diferentes técnicas, podemos estimular una reacción física, mental y emocional de relajación. Poco a poco buscamos destensar los principales grupos musculares, calmando nuestra respiración, reduciendo el la actividad mental y experimentando otros cambios fisiológicos que nos ayudan a sentirnos relajados.

Existen infinidad de técnicas de relajación. Algunas de las más comunes son la atención a diferentes partes de nuestro cuerpo para reducir la tensión conscientemente, ejercicios de respiración, de visualización (ej. imaginamos que estamos en un lugar tranquilo y bonito), de recordar experiencias ya vividas (ej. recordar unas vacaciones en las que nos sentíamos tranquilos), o la combinación de varias de estas técnicas a la vez.

¿Qué es la meditación?

La meditación es un ejercicio de concentración mental en el que ponemos el foco de atención en algo concreto, como la respiración -la práctica más habitual-, un mantra, un punto visual, etc.

A través de la meditación buscamos una mayor conciencia de nosotros mismo y del entorno. Ser más conscientes de nuestros estados anímicos y qué los provocan, nuestras inquietudes y preocupaciones, sensaciones incómodas y emociones, nos ayuda a hacer una mejor gestión de todo ello, y con el tiempo ir reduciéndolos, suavizándolos e incluso en algunos casos eliminarlos.

De estas definiciones podemos deducir por tanto las 2 diferencias principales entre la relajación y la meditación: sus objetivos y sus técnicas de práctica.

Objetivos diferentes

El objetivo de la relajación es la relajación en sí misma, de cuerpo y mente. Es liberar el estrés y la tensión acumulados. Podemos relajarnos a través de la meditación, igual que podemos hacerlo practicando deporte, escuchando música o dándonos un baño caliente. Durante la práctica de la relajación mental, alimentamos un bienestar mental, y eso es genial, pero los problemas, preocupaciones y sensaciones incómodas siguen ahí, no disminuyen, porque nos los estamos gestionando, los estamos dejando de lado por un rato.

El objetivo de la meditación no es la relajación mental, aunque nos podamos sentir más relajados después de meditar. Su objetivo es incrementar nuestra capacidad de concentración y de atención. Es una herramienta de mindfulness que nos ayuda a estar más presentes y centrados. Es un entrenamiento que refuerza nuestro poder mental para afrontar nuestro día a día. A diferencia de la relajación, a través de la meditación somos más conscientes de nuestras preocupaciones y problemas, no los dejamos de lado, sino que los observamos, los entendemos, y con el tiempo podemos llegar a ser capaces de gestionarlos mejor.

En muchas ocasiones, la práctica de la meditación no es nada relajante, afloran pensamientos negativos o dolorosos, nos sentimos intranquilos e incómodos. Y eso está bien. No hay que caer en el error de pensar que no estamos meditando bien porque no nos estamos relajando y concentrando. En realidad estamos obteniendo lo que busca la meditación: ser más conscientes de nuestros pensamientos, sentimientos y sensaciones.

Técnicas de práctica diferentes

La relajación es evasión, la meditación todo lo contrario.

Las técnicas de relajación mental buscan distraer la mente, dejar temporalmente de lado cualquier tipo de tensión. Es un ejercicio de desenfocar, muchas veces practicado en posición horizontal, tumbados, calmando nuestra respiración, sintiéndonos más livianos, poco a poco perdiendo la consciencia de todo lo que nos rodea y preocupa.

Las técnicas de meditación activan intensamente nuestra mente. La meditación es un ejercicio constante de enfocar, de concentración, de atención a algo en concreto (respiración, mantra, objeto físico).

Tras la práctica de la relajación, nos solemos encontrar somnolientos, por lo que es un ejercicio muy recomendable para antes de ir a dormir. Con la meditación, nos suele suceder todo lo contrario, nos sentimos más despiertos y activos mentalmente, llenos de energía. Por eso, no se recomienda meditar por la noche, sino antes de la cena como muy tarde.

Ciertos ejercicios de relajación se suelen integrar al inicio de la práctica de la meditación, con el objetivo de acceder a un estado de calma mayor que ayude a una concentración mayor y poder realizar una meditación más profunda.

Relajación y Meditación, complementarias y necesarias

Las 2 prácticas son complementarias y necesarias. La relajación nos aporta un estado de calma y bienestar, nos hace sentir bien. La meditación nos centra y nos prepara para afrontar las vicisitudes de la vida, nos hace más fuertes. No caigamos en el error de buscar la relajación a través de la meditación, ni los beneficios de la meditación en técnicas de relajación.

La relajación y la meditación son fundamentales para el bienestar de nuestro nuestro cuerpo y mente. Son prácticas que aportan un profundo descanso. La relajación hace descasar nuestra mente, y la meditación hace evolucionar nuestra mente. Y cuando cuerpo y mente están totalmente relajados, podemos aprovechar al máximo los beneficios de la meditación.

Foto de Oscar Keys