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Cómo practicar mindfulness en el trabajo

Om101 como practicar mindfulness en el trabajo

Aceptación, control del día, respiración, descansos y meditación son los 5 pilares fundamentales para practicar mindfulness en la oficina.

 

Continuando la serie de artículos sobre mindfulness en el trabajo, centramos ahora la atención en diferentes prácticas accesibles a cualquier persona que realiza un actividad profesional.

Aceptación

La mayor fuente de frustración, estrés e insatisfacción crónica en nuestra vida es la falta de aceptación de las cosas tal y como son. Es una falta de aceptación externa, del entorno, e interna, de nosotros mismos. Y ambas se agravan en el ámbito profesional.

Falta de aceptación externa, porque nuestro control sobre lo que sucede en la oficina es aún menor que en nuestra vida personal: muchas veces no podemos decidir la gente con la que trabajamos, ni las decisiones que toman nuestros jefes o el rumbo que toman ciertos proyectos. Aceptar que no podemos controlarlo todo y que las cosas son como son, no como a nos gustaría que fueran, es fundamental para sentirnos mejor en nuestra día a día.

Falta de aceptación interna, porque nos sentimos evaluados constantemente y nuestras inseguridades se disparan. Sin darnos cuenta nos ponemos a la defensiva. Defensa que se traduce a veces en sobre-reaccionar emocionalmente en ciertas situaciones, atacar de forma innecesaria (porque al parecer “la mejor defensa es un buen ataque”), y en la mayoría de los casos, generando un estrés poco saludable e incontrolable, que acaba traduciéndose en problemas físicos y emocionales (mal humor, ansiedad, insomnio y un sinfín de enfermedades).

El camino hacia la aceptación interna suele ser largo, difícil y doloroso, pero finalmente muy gratificante.

Nuestra autoconfianza ha ido mermándose con los años, son miedos y fantasmas internos tan arraigados que son muy difíciles de superar. Nosotros no somos psicólogos ni terapeutas, así que tomamos este tema con mucho respeto y humildad. Sí nos atrevemos a dar un pequeño truco, un ejercicio mental que a nosotros nos ha ayudado mucho en ciertas ocasiones: para quitarnos el peso de la responsabilidad profesional, pensemos en nuestro trabajo como si en realidad no fuera tal, como si fuera un máster o un curso de formación, un lugar al que aprender cada día, en el que se supone que no debemos saberlo todo (si fuera el caso, no iríamos), y que encima nos pagan por ir. Osea, ¡un chollo! Sentirnos afortunados de aprender cada día y ser recompensados económicamente por ello puede ayudarnos a quitarnos alguna piedra pesada de la mochila que cargamos.

Control del día

La aceptación consiste en asumir que no podemos controlar todo lo que nos pasa a lo largo del día. Ser como el agua (que decía Bruce Lee), relajarse y aceptar lo que nos vaya sucediendo nos va a ayudar a disfrutar más del día a día. Sin embargo, también existen ciertos mecanismos para mejorar el control de lo que sí está en nuestras manos. Control y Aceptación no tienen por qué contradecirse: aceptamos lo que se nos escapa a nuestro control, controlamos aquello en lo que podemos intervenir. Por ejemplo, en el control de nuestra agenda y calendario, evitando ese sensación de que se nos ha escapado el día sin hacer todo aquello que queríamos, que no hemos tenido tiempo para dedicarlo a las cosas importantes o que hemos descuidado nuestra vida personal.

Estos son algunos trucos sencillos para ser más dueños de nuestro día:

  • Llegar siempre unos minutos ante de lo previsto a la oficina, a las reuniones, etc. Sin prisas, sin estrés, tranquilos.
  • Fijarnos no más de 3 objetivos diarios y bloquear momentos del día -preferiblemente las primeras horas de la mañana- en los que no tenemos reuniones ni miramos el email, para trabajar concentrados en conseguir estos objetivos..
  • Dedicar tiempo a descansar, comer sin estar delante de una pantalla (ordenador o móvil) y realizar algún recado personal.
  • Comprometernos a realizar una actividad después de trabajar para evitar “atraparnos en la oficina” -aquellos que no tenemos horarios fijos- salir cuando toca y enriquecer el día.

Respiración

Cada vez le damos más importancia a nuestra alimentación, a lo que bebemos, al deporte y a todo aquello que nos hace bien y nos hace sentir bien. Y sin embargo, olvidamos totalmente prestar atención a nuestra respiración. La respiración es mucho más que coger oxígeno. Es el nutriente primordial, el único que no podemos prescindir más de unos segundos. Respirar es lo primero que hacemos al nacer y lo último antes de morir.

La respiración juega un papel fundamental en la gestión del estrés, ya que puede ayudar a disminuir la excesiva activación y los desequilibrios provocados por los nervios. Sin darnos cuenta, en momentos de estrés, respiramos de una manera superficial, sin utilizar el diafragma y sin oxigenar el cuerpo correctamente.

Simplemente, parándonos de vez en cuando durante la jornada laboral, para descansar la mente unos minutos y realizar unas respiraciones profundas, nos puede hacer sentir mucho mejor, física y emocionalmente más estables y relajados.

Descansos

En un mundo que nunca para, subestimamos los momentos descanso y de no hacer nada. Los descansos activos -parar de hacer una actividad momentáneamente para hacer otra- no son descansos realmente. No hacer nada es sanador y primordial para ser eficientes cuando sí hacemos cosas. También debemos darle más prioridad a dormir las horas necesarias y disminuir nuestra actividad durante fines de semana y vacaciones.

Durante el día, nos sentiremos con mayor energía y menos abrumados por la carga de trabajo si realizamos pequeños descansos, en lo que aprovechamos para bajar la intensidad de pensamiento, y nos centramos en realizar actividades simples como respirar, tomar un té o dar un paseo corto. No hace falta comentar (¿o hace falta?) que estos momentos de descanso pierden su sentido con el móvil en la mano. 

Meditación

Nunca nos cansaremos de aconsejar meditar como mecanismo de descomprensión. Sus beneficios están científicamente probados. Solo necesitamos 10 minutos al día para que la meditación nos ayude a descansar nuestra mente y sentirnos menos estresados. Meditar es como ir al gimnasio -que hasta que nos ponemos en ello da un poco de pereza, pero luego nunca nos arrepentimos de haberlo hecho- con la ventaja de que solo necesitamos entre 10 y 20 minutos,  puede practicarse en cualquier lugar y ¡es gratis!

Si quieres aprender más sobre meditación puedes visitar nuestra sección Meditación101 – Guía Básica de Meditación.

También puedes leer el siguiente artículo sobre los beneficios del Mindfulness en el Trabajo.

Foto de Bethany Legg