Meditación

¿Qué es la Meditación?

OM101 Meditacion Inge Maria Unsplash

Para entender qué es la meditación y para qué sirve es necesario empezar por entender qué es el mindfulness, o la atención plena. Mindfulness y Meditación son conceptos relacionados, pero diferentes.

En Mindfulness101 encontrarás una guía sencilla con los conceptos básicos. En pocas palabras, mindfulness es la capacidad de estar totalmente atento a lo que está ocurriendo en el momento presente. Es una habilidad humana que todos tenemos pero que debido a las vidas frenéticas que llevamos, cada vez desarrollamos menos. Existen muchas maneras de cultivar mindfulness en nuestras vidas, mientras trabajamos, hacemos deporte o comemos.

La meditación es una de las muchas técnicas, probablemente la más conocida, en la práctica del mindfulness. Consiste en practicar un estado de concentración profundo sobre algo en concreto: nuestra respiración, un objeto, un pensamiento en concreto, etc.

Cuando meditamos, nuestro cerebro deja de procesar información tan activamente como de una manera habitual. Las ondas beta disminuyen, y estimulamos áreas del cerebro relacionadas con la conciencia de una mismo y la compasión. Por otro lado disminuyen los niveles de cortisol proporcionando un alivio de sus efectos sobre la salud, reduciendo el estrés e incrementando la sensación de bienestar y felicidad.

Como nos explican en Headspace, podemos pensar en la mente como una piscina de agua. Cuando estamos tranquilos, el agua está calma y podemos ver perfectamente a través del agua, ver el fondo. Cada pensamiento es como una gota de lluvia que ondea el agua en la superficie. Si empieza a llover o hace un poco de viento, o incluso si el cielo se cubre de nubes, el agua se agita, y no vemos con claridad. El potencial de volver al estado anterior de calma está en nosotros. Entrenando la mente, las olas de forma natural se ralentizan y pierden fuerza, y poco a poco volvemos a recuperar la claridad.

A través de la meditación conseguimos una mayor claridad de pensamientos y sentimientos. A veces nos gusta lo que vemos, y otras no tanto. Darnos cuenta de cosas que no nos gustan puede parecer confuso, pero es importante no ignorarlo, percatarnos de ello es el primer paso para dejarlo ir, para superarlo.

Aceptar lo que sucede en nuestras mentes también nos ayuda a ser menos críticos con nosotros mismos, incluso ser menos críticos con otros. Como resultado nos sentimos más conformes con nuestras vidas, disfrutamos de relaciones más harmoniosas y estamos más relajados con el mundo que nos rodea.

Existen muchas técnicas de meditación: centrándonos en la respiración, sentados, caminando, la meditación del loving kindess (amor bondandoso o amor incondicional), el body scan (escaneo corporal), etc. Todas ellas comparten un mismo principio y un mismo fin: focalizarnos en el presente, en el aquí y el ahora, para conseguir calmar la mente.

La meditación no consiste en dejar la mente en blanco o intentar dejar de sentir. Nuestra mente nunca deja de funcionar, fracasaremos si nos esforzamos por dejar de pensar. Si por el contrario pensamos en algo concreto, del presente, y emocionalmente neutro preferiblemente (por ejemplo, nuestra respiración o el movimiento de nuestro cuerpo al caminar), conseguiremos reducir la velocidad con la que nuestro cerebro genera pensamientos. En ese estado de calma, podemos tomar un poco más de perspectiva, quitarle importancia a pensamientos o sentimientos en los que tendemos a atraparnos, y con mayor equidistancia dejarnos llevar y fluir más.

La meditación no consiste en convertirse en una persona diferente, en una nueva persona o en una persona mejor. Se trata de entrenar nuestra capacidad de atender y adoptar un sentido de perspectiva saludable. No se trata de apagar con pensamientos y sentimientos, sino aprender a observarlos sin juzgar. Y con el tiempo, ser capaz de entenderlos mejor.

Te proponemos ahora seguir leyendo sobre los diferentes tipos de meditación y que puedas encontrar el que más te encaje. Haz clic aquí.

Photo de Inge Maria